Edwin Moses y el banjo

Nafsum Aleikum a todos.

Tenemos nuevos datos que atestiguan que en 1979, sumido en una profunda depresión y en un intento casi desesperado por reinventarse a sí mismo, Edwin Moses quiso darle un giro radical a su carrera, y decidió cruzar los Estados Unidos en su viejo Plymouth Belvedere de 1959 en busca de la señal que le hiciera encontrar su lugar en el mundo.

En ese viaje sin retorno, Edwin aterriza en Denison (Texas), donde conoce a Cornelius Blackwell cuando repostaba en una gasolinera. Cornelius era un gran fan de nuestro héroe, y al enterarse de que Edwin deambulaba de estado en estado buscando músicos con los que sintonizar, le invitó a unirse a su banda de bluegrass: The Nigger Mocaccino Bluegrass Band. Según nos cuenta Cornelius, "Me encantaba como tocaba la guitarra, tenía algo tan especial... y fui yo quien le enseñó a tocar el banjo" "desgraciadamente no duró mucho aquí... ensayábamos todos los días varias horas, solíamos madrugar, y a él eso le costaba mucho, porque siempre estaba hasta las tantas de aquí para allá con alguna moza del pueblo..."

Este testimonio nos da algún dato más acerca de los años golfos de Edwin, y es que según Cornelius "... en una ocasión teníamos que tocar en Liberty Hill, y a mitad de actuación la policía se llevó a Edwin detenido. Por lo que se ve, se había liado con la hija del alcalde, y además en su coche quedaban restos de marihuana. Qué tío!!!. Nunca más volvimos a verlo".



En Diciembre de ese mismo año, su rastro vuelve a aparecer en Abbeville (Georgia), donde se une a Paddy McMahon and the Royal Oak Banjo band, pero esa es otra historia...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo mujer, me siento profundamente ofendida por la glorificación que se hace en este blog sobre la figura de ese "dudoso" Edwin Moses. ¿Cómo tienen el rostro de heroizar un personaje tan promiscuo, pecador, machista, vago y golfo?. Un hombre que el día de su boda solo se le ocurre mirar al suelo, que abandona mujer e hija, que se droga y, que para rematar, abandona la fe verdadera para convertirse al islamismo.

Edwin Moses dijo...

Mujer anónima, acaba vd. de dar con la clave de este blog... ha pinchado en hueso sin duda alguna.

De todas maneras, cuando Edwin se convierte en Jamal no sólo deja atrás su vida de perdición y pecado, sino que encuentra a un nuevo personaje redimido de una vida anterior un tanto dudosa del cual iremos dando más datos en futuras entregas, porque no todo fue golferío y hedonismo... también hubo solidaridad y compromiso.

En opinión del falso grupo impostor, lo fundamental es que su música hace que le perdonemos todos sus excesos del pasado, porque todos tenemos derecho a una segunda oportunidad, o no?

Anónimo dijo...

Me encantan los pecadores que se acogen a Alá, el más justo, caritativo, permisivo y compresivo de todo el palmarés de dioses que en el mundo existen. Lástima que no todas seamos hombres. Lástima que su manga sea tampoco ancha con nosotras, la vestimenta tan amplia, nuestro juicio tan escaso, nuestra vida tan estrecha y reducida y nuestra muerte, a manos de sus favoritos tan fácil. Pero si usted dice que el Sr. Moses vio la luz, pues nada, será que la vio, quiza a mi me resulte imposible verla debido al Burka.

Anónimo dijo...

No sabía yo que Cristina Del Valle participaba en este blog¡¡¡

Anónimo dijo...

Todas vistiendo, viviendo, asiliconándonos, fornicando, viajando, exfoliándonos, tiñéndonos, pensando, calzándonos y hasta muriéndonos tal y como manda San Cosmopólitan y nos consideramos libres, modernas e independientes. En cambio, vienen Alá y su profeta, y por la vía de cubrirnos de pies a cabeza nos resuelven tragedias del calibre de la depilación, las raices negras, las cartucheras, la falta de tono muscular,las resacas, el fondo de armario, los complementos.....
Y encima, a diferencia de San Cosmopólitan, resulta barato. Eso sí, San Cosmopólitan no te lapida en la plaza pública si no cumples sus preceptos, como mucho te condena al ostracismo social.

Anónimo dijo...

glups... ¿nada que comentar de tan magnas bandas de música?

Anónimo dijo...

A tan magnas bandas de música les corresponde el no menos sublime remix de final de concierto (puro mestizaje postzydeco/retrocajoun) titulado "Cuando los santos van marchando los acompañan Paquito el Chocolatero y el Venao". Hay que oirlo para creerlo.

Anónimo dijo...

A diferencia de la gente de la foto en blanco y negro (un montaje, que duda cabe), los ancianos y ancianas del banjo, en formación cerrada y vestidos de rojo y blanco sí que existen. Son, nada menos, que la mítica Banda Sincopada Nuestra Señora de la Artritis Perpetua, creada en 1979 por el Dr. Marcelus Borideau, médico jefe del Castillo del Jubilado de Cabot Cove, Maine. A esta banda, perteneció durante años, la escritora J.B. Fletcher, pero no traten de descubrirla en la foto porque el día que se tomó ella no estaba presente, se encontraba resolviendo un crímen del que como no, se acusaba falsamente a uno de sus incontables sobrinos